2 de enero de 2012

El día.

De pronto estaba en un vagón de metro esperando a alguien o que algo sucediera... no pasó nada mi rumbo en realidad no tenía sentido, me dirigía al principio a un lado para que a la siguiente estación estuviera inmersa en otra y completamente diferente realidad, me detuve en chabacano parecía un buen lugar, baje y me encaminé a las escaleras para ir del otro lado, de pronto me encontré con que era perseguida por 4 personajes un tanto sombrios pero ahora ya no me perseguían a mi si no al hombre de enfrente de mi no sé como fue que logramos escapar, no sé como fue que logramos ser amigos y correr hacia el otro lado de las escaleras con todos sus secuaces detrás de nosotros, íbamos de un lado a otro por cierto omití decir que sus amigos en realidad habían muerto en realidad yo fui con ellos a esconderme de los "malos" nunca mi intención fue esa sólo esconderme supervivencia o algo pero ellos por defender sus cosas por defender a su amigo murieron a manos de esos seres compañeros siniestros sólo quedamos él y yo corriendo por nuestras vidas en ese momento no sabía que hacer pensé en esconderme pero era él el que me había salvado de morir... ahora estábamos juntos en esto... seguimos corriendo y pasando de escalera en escalera en cuanto los veíamos... nos subimos a un vagón no sabiendo nuestro destino de nuevo me encontré con personas que ya había visto no recordaba de donde pero yo las recordaba, en realidad no hablé mucho sólo me quedé pensando en como había llegado tan de pronto hasta ese lugar... después descubrí que tenía el poder de que las personas creyeran todo lo que les decía no podía creerlo tan sólo con algunas palabras podía convertir al más creyente en todo un ateo... y a las personas más tímidas en lo puesto completamente hasta sus ropas cambiaban conforme avanzábamos de estación en estación. salimos y fuimos a otro vagón.
Mientras todos seguían en el metro nosotros decidimos ir a una plaza de esas que visitan las personas cuando han estado a punto de ser asesinadas, hasta arriba de la plaza como siempre había cine decidimos ver una película, decidimos caminar por ahí mientras pasaba el tiempo y la pelicula empezara decidimos muchas cosas... platicamos y platicamos no tenía idea de que lo pudiera hacer tan bien, no tenía idea de donde era él hasta que vimos a un cierto hombre que en mis ayeres llamó mi atención con sus palabras falsas de pronto él dijo -Yo lo conozco -¿De dónde? yo respondí  -Vive en Tampico, yo vivia ahí -¿En serio? wow yo platicaba con él -Sí en serio pero no bueno -Sí, después me di cuenta de ello. -¿Demasiado tarde? -Sí, desafortunadamente. Mientras tanto el señor desde lejos nos observaba y en su mirada se reconocían un poco de celos y un poco de yo obtuve su atención y la dejé ir un poco de rabia en esos ojos tan diferentes a cualquiera... claro a mi ¡me fascinaba! ahora vería que nunca me creí sus mentiras después me dieron unas ganas incontrolables de hacer del baño pero ahora el problema era que los baños eran una porquería no había puerta pero tenía que ir fui y en ese momento yo ya no era tan desagradable mi cuerpo había tomado una forma casi perfecta y el mal olor había desaparecido para que mi olor inundara todo el lugar no sabía de donde había sacado tanta belleza, tan delicadeza, tanta perfección; en un solo instante salimos de aquella plaza y en ese instante nos habíamos olvidado que teniamos boletos para el cine y regresamos al metro me encontré otra vez con esas personas conocidas ahora ya eran mis amigos y todos podíamos cambiar la mente de cualquiera caminábamos hacia el mismo vagón, al mismo destino "Constitución" viajabamos y todos nos dabamos cuenta de que estábamos completos de que ahora nada nos detenía, nada nos perjudicaba, caminábamos sonrientes con algún tipo de luz bastante extraña bastate buena excelente a decir verdad, de pronto aparecieron esas personas que en un principio quisieron robarnos y matarnos pero uno de nuestros amigos o compañeros de viaje en ese momento no sabía que eran ellos pero había hecho que se volvieran coloridos de la época disco que fueran tan normales y cariñosos que por un momento casi ni los reconocimos hasta que estaban a un lado de nosotros pero ya no se sentía ese odio e ira, todo era bueno, nos sentamos cada quien en un asiento, mágicamente todos teníamos uno separado y claro, era el que nosotros queríamos teníamos el lugar que anhelábamos, lo que quedaba era disfrutar del viaje y todos pensábamos en todo lo que habíamos aprendido, él ya no estaba se había ido no se a donde, no sé para que pero no lo necesitaba. Llegamos y todo seguía con nosotros, subieron otras personas a ellas les teníamos que enseñar a hacer lo que a nosotros nos había parecido tan impresionante lo que a nosotros nos había cambiado la vida lo que nos había llenado.
Fin.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario