No hay forma de saber de qué va el otro.
Con el tiempo parece que nos vamos transformando, vamos tomando cosas del mundo para hacernos y deshacernos, tenemos un gran sentido de adaptación, incluso sabiendo que somos siempre los mismo.
A veces me es difícil escribir sin pensar que te estoy hablando a ti, pero tus ausencias me hacen hacer esto, sé que no te importa o te importa demasiado pero no puedes estar todo el tiempo para escuchar lo que tengo que decir, o leer lo que tengo que escribir, incluso si lo hiciera temo no recibir respuesta.
Una parte muy importante de lo que somos es cómo tratamos al otro. Hay ocasiones en las que el otro se vuelve un reflejo o que te hace sacar cierto tipo de cosas que no querías pero por ser, en cierto modo, espejo desahogas los demonios en ti.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario