y qué bueno fue esperar, qué bonito fue hacernos reír a carcajadas con los ojos llenos de lágrimas y dolor de pancita de no poder más. Dormir desnudos de todo y despertar con ruiditos de perrito bebé. Pasar de habitación a habitación después de estar en la regadera viéndonos cada vez con más ropa y besitos entre eso y luego con menos ropa y apresurandonos porque ya se nos hizo tarde. Fue hermoso y fue chingón y lo logramos pero no ganamos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario