sí, eres tú, siendo extraoridnario elevándome. Dejándome arriba para luego dejarme respirar. Todos los líos. Todo el dolo se apasigua. Seguímos. Más. Me elevas y me dejas caer pero están tus besos, tus caricias, el cuerpo, el calor que no es horrible el calor del sol, en la espalda, que nos deja dormir desnudos y con sólo una sábana.
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