4 de junio de 2017

Qué culero que la vida no te deje ver más allá, que todo te lo cegue esta capa de no sé qué pedo constante, de no entender lo que pasa y seguir viviendo, vas por ahí creyendo mentiras, caminas y crees, en pendejadas pero crees, como son pendejadas sigues igual... nadie te ve como tú a ti mismo, nadie más sabe todo el pedo, lo traes y lo guardas; en esta máscara se oculta chingón, preguntame cuando se me baje el cuadro a ver si me sigue quedando la puta máscara, a ver si me sale siquiera la risita, la pinche necesidad de llamar la atención de la forma más patética del planeta. Creer que todos te alejan pero en realidad te estás alejando tú. 
Tú eres la del pedo. 
Tú eres quien no quiere hablar con nadie. 
Tú crees a todos pendejos, por pinche pendeja pero es algo, sentirse mejor al menos un rato, por pendejadas, por pendeja, por crearte ese mundo en el que sólo habitas tú 
quieres poblar pero no quieres salir a buscar, 
que quieres platicar pero no quieres hablar, 
nuestros ojos ya no funcionan 
ya son diferentes, 
sigo en la misma cabaña y el exterior cambia, 
otoño, 
invierno, 
verano, 
qué más da, 
café 
o leche 
o chai 
o matcha no? 
Tú decides
Tú tienes el control de tu vida. 


Topa que no eres tú y no vives por ti sino para que los demás vean algo, la locura si quieres, la soledad o la self pitty porque se me olvidó cómo decirlo en español. 

Culero ver que todo cambia y lo sigues viendo igual

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